lunes, 1 de abril de 2013

Sin terraza no hay paraíso


Era uno de mis sueños desde que me mudé al departamento que hoy ocupo y donde acabo de cumplir dos años. Una mesita en la terraza se perfilaba como el escenario ideal para capear las tardes de domingo. Con ubicación hacia el sur, mi hogar suele ser bastante helado durante el invierno, pero en el verano se agradece el aire fresco que permite disfrutar el atardecer que cae en el gran Santiago. 

Ese día, después de una extensa travesía por el Homecenter de Estación Central, donde debimos enfrentarnos en una cuasi batalla campal para conseguir el último producto en existencia, y de un regreso más largo aún, debido al taco de las siete de la tarde, logramos instalar la mesita junto a sus respectivas sillas y destapar unas cervezas por misión cumplida.

La foto me la tomaron cuando ya había desaparecido el atardecer y la noche caía sin discriminar, de ahí la mantita que me cubre y la cara de tuto por el sueño que se avecina.

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