martes, 24 de mayo de 2011

La espalda de un dragón dormido


¿Se han percatado de lo bello que es Santiago un día domingo? Y no hablo de los lugares típicos, como los parques y calles bohemias que los días soleados parecieran cobrar más vida o por lo menos caminan por ellos personas que los disfrutan.  Me refiero a esa ciudad que durante la semana juega un rol importante en el quehacer de todos sus habitantes, pero que, una vez que el ajetreo cotidiano está momentáneamente en pausa, pierde protagonismo.
Cuando los locales bajan sus cortinas metálicas y los papeles de los edificios gubernamentales se encuentran más quietos que de costumbre, la ciudad muestra su real cara, no la más amable sino la más verídica, esa que sólo se atreve a exhibir sus cicatrices de guerra cuando baja la guardia y cree que nadie la observa. Esas marcas testifican que, para llegar a ser la gran urbe que hoy es, debió pasar por pequeñas grandes batallas que le dejaron una fuerte dicotomía entre lo antiguo y lo moderno, entre la memoria y el porvenir.
Recorrer sus calles eternas y vacías es como caminar por la espalda de un dragón dormido: tenemos que seguir nuestra marcha en silencio y muy atentos, sólo así descubriremos algunos de sus más íntimos secretos, porque una vez despierto, nada volverá a ser igual.

domingo, 22 de mayo de 2011

París-Londres

Nací en Santiago y durante mis primeros años de vida crecí en pleno centro, en esa intersección de calles con nombres  de capitales europeas: París- Londres.  Veinte años después, sin planearlo, sino más bien por los designios del destino, regresé a ese lugar.
Hoy vivo exactamente a una cuadra de mi ex hogar y cada vez que voy y vuelvo de mi trabajo, camino por sus calles de adoquines y fachadas  que mezclan estilos neoclásico, barroco e -incluso- ciertos rasgos renacentistas, según los más entendidos.  Por mis paseos diarios y por mi obvia fijación con este lugar es que concuerdo plenamente cuando definen a este barrio construido en la década de 1920,  como un "oasis histórico dentro de la ciudad". No se equivocan, esa es la más certera de las descripciones, porque a pesar de intersectar la Alameda y morir apenas se encuentra con Alonso de Ovalle, el silencio de sus plazas y los recovecos de sus exactas cuatro cuadras parecieran decirnos que aún queda esperanza para todos aquellos que nos asustamos con las inmobiliarias y sus monstruosos engendros que devoran todo a su camino.

domingo, 15 de mayo de 2011

El comienzo

Porque todo en la vida es 90% trabajo y 10% talento, porque como dice Robert Kincaid “uno es lo que produce”, porque las promesas se cumplen y, por último, porque prefiero que sea el destino el que decida si me toca perderme y no la apatía. Por todo esto y mucho más comienzo este blog. Sin mayores aspiraciones, sólo la noble intención de darle un pequeño giro a una vida que recién comienza, pero que corre el riesgo de ser devorada por un trabajo y una rutina que no le agradan del todo. 
Con estas sencillas razones intentaré plasmar algo de la esencia de Santiago, esta enorme y hermosa ciudad que esconde millones de historias.